El Milán de Sacchi
Víctor López
Simplemente una máquina perfecta de jugar al fútbol, dirigido desde el banco por Arrigo Sacchi y liderado en el campo por tres holandeses que eran el espejo del fútbol de la Europa futbolística: Gullit, Van Basten y Rijkaard
El conjunto milanista empezó a hacer historia en la Copa de Europa en el año 1989. El Camp Nou fue testigo de uno de los mejores recitales de fútbol moderno. El rival en la final fue el Steaua de Bucarest, en el que tan solo el gran Gica Hagi era capaz de mover y mantener la pelota para el equipo rumano. Los onces iniciales fueron:
A.C.Milan:Galli,Tassotti,Costacurta,Baresi,Maldini,Colombo,Donadoni,Rijkaard,Ancelotti,Gullit y Van Basten.
SteauaBucarest:Lung,Petrescu,Lovan,Bumbescu,Ungureanu,Stoica,Minea,Hagi,Rotariu,Lacatus y Piturca
El resultado del partido fue un apabullante 4-0, primero el conjunto rojinegro se adueñó del centro del campo y dos de sus estrellas holandesas (Gullit y Van Basten) se encargaron de sentenciar el partido antes del descanso. La segunda parte fue una fiesta, y los italianos se dedicaron a deleitar a su afición desplazada a Barcelona.
El conjunto de Arrigo Sacchi se convirtió en la envidia de toda Europa, tanto por su brillante juego como por su innovador sistema. No solo en la final pudimos ver al mejor Milán, en las eliminatorias el camino no fue nada fácil, su primer rival fue el Vitosha de Sofía, al que Marco Van Basten endosó cuatro goles en el partido de vuelta, también eliminó de la copa al Estrella Roja, al Werder Bremen y en semifinales tuvieron que enfrentarse al Real Madrid, seguro que mal recuerdo para los merengues ya que los italianos vapulearon a los españoles en el partido de vuelta con una “manita” 5-0.
En 1990 el A.C. Milán confirmó su supremacía y se adjudicó de nuevo la Copa de Europa, el rival en la final fue el Benfica, que a priori se presentaba como víctima pero los discípulos de Sven Goran Eriksson sorprendieron con un juego valiente que solo el héroe de la final Rijkaard pudo acabar con la ilusión lusa.
En 1994 el testigo en el banquillo lo cogió Fabio Capello que prácticamente con el mismo equipo arrollo al F.C Barcelona de Johan Cruyff por 4-0.















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