No pudo ser. El FC Cartagena no pudo culminar un buen partido de fútbol con un ascenso que por juego y ocasiones mereció ante un Rayo Majadahonda que hizo su partido y se llevó el premio en el último minuto del descuento con un gol en propia puerta de Michel Zabaco.

Los albinegros salieron muy fuertes y sabiendo lo que tenían que hacer en todo momento. Supieron sobreponerse a la lesión de Óscar Ramírez en el calentamiento del partido, que fue sustituido por un Hugo Rodríguez que trabajó a destajo y supo adaptarse a la perfección a esa nueva posición.

Rubén Cruz tuvo la ocasión más clara de la primera mitad para los albinegros, hoy de morado, pero su disparo lo despejó el guardameta local. Por su parte, el Rayo seguía sin crear ocasiones en la portería de Pau Torres, y cuando llegaba al área visitante la defensa cartagenerista se mostraba muy segura.

Con el empate en el marcador se llegaría al descanso en el Cerro del Espino. Las sensaciones eran buenas y los más de 1.500 aficionados albinegros que poblaban las gradas no dejaban de apoyar a su equipo, que estaba a cuarenta y cinco minutos de alcanzar el objetivo.

Ya en la segunda parte el partido siguió una tónica parecida a la de la primera mitad. La posesión del Rayo no fructificaba en ocasiones de gol, mientras que Aketxe, con un lanzamiento de falta magistral estuvo a punto de anotar un golazo, pero su disparo dio con el poste.

Monteagudo dio salida a Owusu y Moussa para refrescar el ataque, y junto a Hugo y Chavero estuvieron cerca de dar el gol de la victoria al Efesé. Pero hoy no era el día. Un mal control o una mala decisión en el último pase provocaban que se fallaran las ocasiones y el conjunto cartagenero tendría que sufrir hasta el final, y vaya si lo hizo.

El colegiado, que ya había maltratado al Cartagena a base de tarjetas amarillas, añadió nada menos que siete minutos de descuento y en el último de ellos llegaría el mazazo para los cartageneristas. Un balón colgado dentro del área lo tocaba Michel y se colaba en la red sin posibilidad de reacción para Pau. Derrota y el sueño tendrá que esperar.

Un final injusto y muy duro para un equipo y una afición que habían hecho méritos de sobra para llevarse la eliminatoria. Ahora, toca reponerse lo más rápido posible de este amargo desenlace porque el conjunto de Alberto Monteagudo y la afición cartagenera tienen otra oportunidad para lograr el sueño de todos dentro de siete días.



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