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Real Murcia

Aficionados del Real Murcia. Foto: Antonio López

La SD Ponferradina nos volvía a visitar, tras haber sido el enterrador de nuestras ilusiones en aquel domingo del mes de mayo pasado. Sí, enterrador de lo que podría haber sido una catástrofe, si al final la Deportiva Guadalajara no hubiera consumado su descenso administrativo por aquellos tiempos. Pero la realidad fue otra distinta, y pese a que el el equipo berciano nos endosara un 0-2 bastante doloroso y ejecutor, el Real Murcia consiguió salvar los muebles deportivamente ante Las Palmas y el resto, pues ya lo conocéis todos vosotros amigos lectores.

El caso es que La SD Ponferradina volvía a Nueva Condomina con ganas quizás de seguir con la costumbre de puntuar en nuestro estadio y al final pues esa tradición no pudo llevarse a cabo, gracias en parte a los goles de nuestro grandísimo pichichi Kike y del eterno capitán, del jugador con más tirón en este equipo durante esta última década, y que ayer volvía por sus fueros, marcado un gol de cabeza, que me recordó al conseguido ante el Levante aquella temporada 2002/2003 y que sirvió para devolver al Real Murcia a un trono que nunca debió de perder.

Pero no me quiero perder por caminos distintos, y sí quiero recalcar que el empate cosechado ayer no fue un punto nada baldío, ni carente de grandeza, porque lo que sí tuvo fue eso, grandeza, brega, lucha, en definitiva, PUNDONOR, de conseguir empatar la contienda por dos veces ante un equipo rocoso y bastante complicado. Es verdad que un empate nos puede saber a poco, que cuando puedes tener la opción de ir a por la victoria, el empate es un premio de consolación, por decirlo de una manera personal, pero nada más lejos de la realidad, que conseguir empatar un encuentro por dos veces ante un rival de entidad, no desmerece para nada ese punto, un punto que ahora mismo no viene mal y sobre sirve para ir llenando de puntos nuestro casillero, que de perder a empatar, prefiero al 100% lo segundo como es lógico.

Por lo tanto, de este punto conseguido, y tras el excelente partido que los pupilos de Julio Velázquez demostraron la pasada semana, me lleva a la conclusión de que nuestro equipo tiene calidad, tiene un sentido de equipo, de colectividad, de no dejar ni un minuto del cronómetro sin luchar, de volcarse con la camiseta y por su afición, en definitiva, valores que las pasadas temporadas quizás no lucieron en demasía y que ahora se muestran de manera patente y expresa.

Feliz me encuentro, por otra parte, de considerar que formo parte de un equipo que vuelve por sus fueros, que aunque queda temporada por delante, dos partidos y una media parte me han servido para soñar e ilusionarme con este bloque de jugadores, que de verdad van a vender muy cara su piel en este nuevo Real Murcia.

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Aficionados del Real Murcia en el descanso del Partido. Foto: Antonio López

Por eso, animo a todos los murcianistas, a quienes me leéis en mis crónicas de cada lunes, y a los que lleváis al Real Murcia tan adentro del corazón, que sigamos haciendo eco y afición por este equipo, por este nombre y por este escudo, porque cuanto más fuertes sean nuestros sentimientos, más fuerte haremos al Real Murcia. ¡Nos os quepa duda de ello amigos!

Y espero, que la próxima jornada que jugamos frente al Deportivo de la Coruña saquemos nuestra camiseta, nuestra bandera, nuestro llavero, nuestra pegatina en el coche, nuestra gorra, nuestra toalla, nuestra moto, nuestros sueños y nuestra afición, para que consigamos una victoria que a la postre será especial para nosotros. Y así lo presiento…

LLUEVA, TRUENE O SALGA EL SOL, MI REAL MURCIA TE LLEVO ¡¡¡EN EL CORAZÓN!!!

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