El COVID-19 desafortunadamente está afectando a gran parte de la sociedad y el mundo del fútbol no es excepción. Nuestro guardameta, Julio Iricibar, se encuentra en Valladolid cuidando de su padre, Antonio, de 64 años, que comenzó a tener síntomas del virus hace unas semanas. Según explica Julio en declaraciones al diario AS «él se negaba a que llamáramos al hospital pese a los dolores, la tos seca y la fiebre. Estuvo así muchos días hasta que el 6 de abril me lo llevé a urgencias. Le ingresaron de inmediato, le diagnosticaron neumonía bilateral y positivo en coronavirus y estuvo una semana ingresado. El día 13, el pasado lunes, le dieron el alta».
 
Tras salir del Hospital Río Hortega, Antonio está aislado y Julio tiene que cuidar de él. El portero universitario compagina los entrenamientos con la asistencia a su padre. Cuenta Julio que «comienzo a hacer la comida a mi padre, como antes hago el desayuno y por la noche la cena. Se la dejo en una silla delante de su puerta, él la coge y cuando acaba vuelve a dejarlo todo en la silla para que yo lo recoja», además también declara al diario AS que «a mí no me han hecho la prueba porque afirman que, aún viviendo con una persona que lo está pasando, si no tengo síntomas, ni fiebre, ni tos, no pueden hacérmela».
 
Por último, Julio cuenta a AS que está satisfecho con su labor: «Si yo no estuviera aquí, cuidándole, mi padre no podría hacer las cosas, así que he cambiado los guantes de la portería, por lo guantes sanitarios. Hago la comida, desinfecto la casa y, sobre todo, el baño cuando él lo usa».
 

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imagen: UCAM CF

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