Mache: La leyenda del raudo y fugaz tirador


La vida es bella porque es efímera. Los momentos valen la intensidad con la que se viven y nada sería igual de hermoso si perdurara en el tiempo. Somos lo que somos en el breve periodo de tiempo que va entre el antes y después. Amigos y enemigos del tiempo, este enmarca los recuerdos y los recuerdos escriben con buen dramaturgo nuestro paso por la vida.

En el caso de Arvydas Macijauskas, la vida siempre fue a un ritmo acelerado, a una velocidad m√°s que el resto y hoy, con 40 a√Īos, puede decir que ha vivido m√°s de lo que muchos lo har√°n con el doble de edad. Su paso por el baloncesto fue r√°pido como sus pasos en carrera, fue fugaz, como lo era armando el brazo, y fue eficaz como lo eran sus lanzamientos.

Naci√≥ un 19 de enero de 1980, el a√Īo que marc√≥ el baloncesto espa√Īol fue tambi√©n el de una gran hornada de jugadores que diseminados por todo el planeta marcar√≠an la entrada al siglo XXI. Macijauskas dio sus primeros pasos en Klaipeda, una ciudad que sufri√≥ la crudeza de una guerra mundial y las disputadas de un pa√≠s que se fraccion√≥ mientras el sonido del bote del bal√≥n de baloncesto no dej√≥ de escucharse entre sus calles.

Como todos los ni√Īos de la ciudad, la pelota naranja form√≥ parte de su √°lbum de recuerdos, el juguete preferido y pronto comenz√≥ a destacar. De constituci√≥n flacucha, ten√≠a una mano prodigiosa, un talento natural para anotar y consumiendo etapas antes de lo que era l√≥gico debut√≥ con el Neptunas Klaipeda con 17 a√Īos. Su entrenador, Rimas Girskis, le dio la noticia en v√≠speras de a√Īo nuevo y el descarado j√ļnior no fall√≥ a la confianza. Pronto se le vio que ten√≠a tanto desparpajo con adultos que el que sol√≠a demostrar en el fr√≠o cemento de las pistas de entrenamiento. Con 18 a√Īos anot√≥ 27 puntos en 21 minutos y con 19 se fue a los 37.

Sus registros anotadores consumían líneas y líneas de los periódicos nacionales y claro está, el Lietuvos Rytas (equipo patrocinado por el principal periódico nacional) ávidamente se lanzó a ficharle. Con él ganó dos ligas, fue MVP en la temporada 2002-2003 y ganó dos concursos de triples.

La popularidad de su figura salt√≥ fronteras, pero por entonces la secretar√≠a t√©cnica del TAU Cer√°mica ya lo ten√≠a fichado. Llevaba tiempo sigui√©ndole porque, ciertamente, Macijauskas era un viejo conocido de los expertos ojeadores nacionales. El escolta lituano se hab√≠a habituado a jugar contra la generaci√≥n de los Juniors de Oro y aunque casi siempre perd√≠a, √©l era la estrella de sus equipos. ‚ÄúEra un rubito flaquito que las met√≠a de todos los colores‚ÄĚ, le define F√©lix Herr√°iz en el libro J√ļniors de Oro (Editorial DQ).

Su fama de tirador le granje√≥ los apodos de Kalahsnikov o Baby Face Killer, aunque en Vitoria todos le conocieron sencillamente como ‚ÄúMache‚ÄĚ. En su presentaci√≥n dej√≥ claras sus intenciones y su apuesta por el club vitoriano: ‚ÄúSi uno quiere ir progresando, el Tau Cer√°mica es el mejor equipo para hacerlo¬Ľ, dijo. Por fuera pod√≠a parecer el doble de Shaggy, el amigo de Scooby Doo, pero en la pista era un anotador letal.

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Fue el l√≠der anotador de la Lituania campeona del Eurobasket de 2003 con 15,8 puntos de promedio, y principal verdugo de Espa√Īa en la final con 21 puntos. Fueron tantos veranos perdiendo durante su adolescencia que en edad adulta se tom√≥ cumplida venganza de aquellos que luego ser√≠an √≠ntimos rivales e incluso compa√Īeros. Con Jos√© Manuel Calder√≥n form√≥ uno de los m√°s a√Īorados per√≠metros de la entidad vitoriana. Juntos ganaron la Copa del Rey de 2004 y fueron subcampeones de liga y Euroliga en 2005 (fue incluido en el quinteto ideal de la temporada).

Solo fueron dos temporadas, pero el destello de calidad de su juego todavía hoy ilumina las noches claras de Vitoria y encienden una hermosa sonrisa en los aficionados baskonistas.

La huella del tirador
En sus dos temporadas en Espa√Īa logr√≥ superar la marca del 50-40-90 en tiros: ‘Mache’ promedi√≥ un 56% en tiros de dos, 42% en triples y 90% en tiros libres.

Todo en él fue rápido, sin pausa. Así fue su estreno: 36 puntos para 44 de valoración frente al Auna Gran Canaria. Fue la carta de presentación de un tirador sin igual. Una maquina de anotar recibiendo el balón tras bloqueo o generando sus propias canastas. Para sus rivales era agotador perseguirle mientras estaba en pista porque no paraba de moverse y el equipo no paraba de moverse para buscarle y encontrar su mejor lanzamiento.

Su velocidad de ejecuci√≥n y perfecta mec√°nica de tiro desde el agarre hasta el lanzamiento le convirtieron en un tirador de leyenda comuna personalidad peculiar. En un art√≠culo de Robert √Ālvarez en El Pa√≠s, ‚ÄúMache‚ÄĚ reconoc√≠a que com√≠a poco antes de los encuentros. ‚ÄúCreo que juego mejor si tengo hambre¬Ľ, aseguraba. El apetito anotador le consum√≠a sobre el parqu√© y durante sus dos temporadas en la acb anot√≥ m√°s de 17 puntos por encuentro con promedio espectaculares: por encima del 40% en triples y del 90% en tiros libres. Curiosamente, aseguraba que su punter√≠a desde la personal no era cuesti√≥n de pr√°ctica. ¬ęDebo haber nacido con ese don, porque nunca practico los tiros libres¬Ľ, dec√≠a.

Su imagen desenfrenada, su proximidad y su alegre juego conquistó la ciudad y la afición, pero como lo bueno si breve, dos veces bueno, Macijauskas puso fin a su idilio vitoriano al término de la segunda temporada. Ya era una estrella consolidada en toda Europa y en una etapa expansiva de la NBA, New Orleans Hornets le reclutó para refrotar una franquicia con la mudanza por concluir y en transición deportiva.

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No fue como se espera y apenas cont√≥ con oportunidades. √Čl reconoci√≥ que fue el peor a√Īo de su carrera y que se sinti√≥ enga√Īado por la falta de oportunidades. Con √ļnicamente 7,2 minutos y 2,3 de media. El desasosiego le llev√≥ a tomar nuevamente el camino del baloncesto europeo. Lo hizo con Olympiacos firmando uno de los grandes contratos del momento.

Ten√≠a que ser su regreso a la √©lite, pero entonces la fortuna le golpe√≥ de manera irreversible. La rotura del tend√≥n de Aquiles que sufri√≥ le llev√≥ a vivir un infierno deportivo y personal. Durante dos temporadas estuvo sin jugar y se retir√≥ con 30 a√Īos cuando muchos de su generaci√≥n comenzaban a levantar t√≠tulos. Eso fue traum√°tico, pero no menos fue sentir la traici√≥n del equipo griego con quien entabl√≥ una larga lucha judicial para poder cobrar la totalidad del contrato firmado. Gan√≥ en primera instancia, pero la apelaci√≥n de Olympiacos termin√≥ por generarle una sensaci√≥n de desapego por el baloncesto.

Lo enga√Īo ef√≠meramente como ayudante del Perlas Vilnius. Quis√≥ tomar las riendas de su vida sobre un nuevo corcel, pero como todo hasta entonces, fue m√°s ef√≠mero de lo que deb√≠a ser. Al poco tiempo, renunci√≥ al cargo por motivos personales y se apart√≥ definitivamente del baloncesto.

Quiz√° no sea un bello final para su historia, seguramente no manej√≥ los tiempos como cualquier persona, pero quien vive deprisa vive m√°s y ahora, en su tranquilo retiro Arvydas Macijauskas puede sentarse tranquilamente y contemplar con pausa el legado de su figura. La del tirador con cara de ni√Īo. Mache, el rubio tirador que conquist√≥ Vitoria y la acb.



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