El Real Murcia consiguió un valioso punto ayer en Nueva Condomina. Empatar a un equipo que está en puertas de ascenso no desmerece para nada tal resultado. Eso sí, Javi Jiménez nos salvó de habernos ido de vacío.

La afición del Real Murcia siempre ha estado a la altura, apoyando al equipo como se debe. Foto: Antonio López

La afición del Real Murcia siempre ha estado a la altura, apoyando al equipo como se debe. Foto: Antonio López

Jornada 32 y un punto de oro. Tal vez no nos salve inmediatamente de la quema, pero mientras se puntúe, es lo que hemos ganado oiga. Eso si, sufrimos como jabatos y luchamos como hombres, paradón incluido de Javi Jiménez, que nos salvó los muebles en un momento bastante delicado.
Está claro que esta recta de “finales” que nos quedan van a ser de sufrimiento y pasión, y eso que la Semana Santa la acabamos de dejar hasta el próximo año, pero eso de hacer penitencia ya nos viene de manera innata.
Ver la clasificación en este momento produce cierta sensación de vértigo y malestar, no nos vamos a engañar. Estar a 3 puntos del descenso no es un plato de gusto la verdad, pero por nada del mundo quiero que regresen los fantasmas de la temporada 2009/2010, porque ni la situación es igual, ni el equipo es el mismo, ni el calendario equivaldría a tal temporada. Es una situación totalmente diferente, pero al mismo tiempo inquietante.
Por tal motivo, ¿qué podremos hacer? Desvariar con profecías de que “ya os lo dije, este equipo se va a ir a Segunda B”, sentencias vacías de optimismo tales como “Con el calendario que nos queda, será imposible reaccionar”, “Este equipo no vale ni para cavar en la mina”, y demás predicciones y pensamientos alarmistas.
Que sí, que la situación no es halagüeña para nada. Estamos con el agua al cuello, pero mientras haya un flotador de garantías, podremos llegar hasta la orilla. Y no me refiero a un colchón sólo de puntos, sino de apoyo y respaldo, por parte de nuestra santa afición.
No podemos dejar al equipo malherido y dejado de la mano de Dios. Este equipo merece más que nunca nuestro apoyo y nuestra fuerza, como si fuera el oxígeno que el Real Murcia necesita en cada partido, pues equipo sin afición sería tanto como un jardín sin flores.
Por ello, vamos a quitarnos esas gafas negras, opacas, que nos impiden contemplar las verdaderas posibilidades de salir de esta angustiosa situación. Quedan partidos muy complicados, no nos vamos a engañar, pero es verdad que en el fútbol, las matemáticas no son siempre 2+2 = 4. Puede pasar de todo, es tan inexacto como el futuro que nos rodea a cada uno, y por eso mismo, tenemos que agarrarnos a las probabilidades de que nuestro Real Murcia salga con ese brío necesario y no doblegar rodilla en campo ajeno, sino sacar sus armas, su garra, su fortaleza y romper de una maldita vez esta racha negativa que parece que nos persigue, como si se tratara de una sombra pesada y pegajosa que no nos quiere dejar tranquilos.
Y es que quiero animaros amigos murcianitas. Quiero animaros y contagiaros con algo de esperanza y fe en este bloque, en este equipo que por ahora no está llenando de dudas y sinsabores, pero en los cuales confío y sé de buena tinta, nos sacarán de este embrollo en el que nos hemos visto envueltos.
Empezamos abril amigos, como pasa el tiempo ya lo creo. Parece que fue ayer cuando comenzó la liga, y ya estamos casi casi en su recta final. Será que me estoy haciendo viejo y la noción del tiempo pasa de manera imperceptible, pero lo que si que sé, es que en el mes de junio, nuestro equipo seguirá siendo de Segunda. No quiero oír el digito 2 ni la letra B juntas, por ningún motivo. Quiero gastar la munición que tenemos y disputar ese duelo final con dignidad y opciones. Hasta que no llegue ese momento, el Real Murcia esta vivo. Vivo… y coleando.

 
¡¡¡AÚPA EL REAL MURCIA!!!

 

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