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Sergio Canales, el centrocampista del Real Betis Balompié, se lesionó en el último partido que disputó la selección española frente a Alemania. El partido dejó un muy grato recuerdo para todos los aficionados a la Roja, pues la tremenda victoria por 6-0 dio el pase al combinado nacional a la fase final de la Copa de Naciones.

En ese partido se lesionó también Sergio Ramos, aunque de menor gravedad. Finalmente, Canales y los servicios médicos del Real Betis Balompié han optado por un tratamiento conservador, evitando así el paso del futbolista por el quirófano. En cualquier caso, nada le impide estar apartado de los terrenos de juego varios meses.

La historia de Canales con las lesiones es conocida por todo el fútbol español. El cántabro ha sufrido un total de 15 parones durante su trayectoria deportiva que le han impedido sentirse futbolista durante más de dos años si sumamos todos los periodos de baja. Tres de estas lesiones han sido la rotura del ligamento cruzado, con parones de más de media temporada.

Las lesiones son un compañero habitual de los deportistas, pero para superarlas con optimismo y volver a ser un gran profesional es importante desarrollar una capacidad, la de resiliencia.

¿Qué es la resiliencia y cómo se puede introducir en el deporte?

Canales es solo un ejemplo más de los muchos que hay en el deporte. Cuando más importante era para su club y por fin se había asentado como un jugador destacado a nivel nacional, ya mucho más maduro y menos frágil que el de temporadas atrás, llega una nueva lesión. La ventaja de esa madurez y la trayectoria del jugador es que no es la primera vez que se enfrenta a un proceso de este tipo y que él sí sabe crecer a pesar de las dificultades.

Otro ejemplo claro es el de Rafael Nadal, posiblemente la mente más brillante del deporte mundial por su capacidad de superación y el valor para enfrentarse a dificultades. Su dureza mental se refleja en multitud de récords que ha conseguido y en la lucha constante por demostrar su valía a pesar de sus sempiternos dolores de rodilla.

Tras Canales, Nadal y otros muchos deportistas, lo que se oculta es su capacidad de resiliencia, es decir, su habilidad para soportar malos momentos y enfrentarse a ellos, lidiar con el estrés de las competiciones y anteponerse a los momentos más duros, que son las lesiones.

Estos periodos de inactividad significan en el mundo del deporte no conseguir ciertos objetivos que se habían marcado. Para Canales esta lesión implica desaparecer por unos meses de la convocatoria de la selección nacional y no poder ayudar a su club, mientras que para Nadal, a pesar de que lo ha logrado prácticamente todo en su modalidad, la no consecución de ciertos récords también le puede afectar gravemente.

Es en ese escenario, el de la soledad del deportista lesionado, cuando aparece la resiliencia, que se puede definir como la capacidad de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el éxito profesional en el futuro.

La madurez como elemento intrínseco de la resiliencia

A diferencia de otros profesionales, en el mundo del deporte la mayoría de presiones son autoimpuestas, al menos cuando se alcanza la madurez. De Sergio Canales esperaba buena parte del fútbol español que fuera ese jugador deslumbrante que sorprendió a propios y extraños con apenas 18 años y que fichó con menos de 20 por el Real Madrid.

Sus lesiones le truncaron en parte su carrera, pero con su capacidad de resiliencia ha podido volver a demostrar que es uno de los mejores centrocampistas de España en la actualidad. ¿Y cómo ha logrado eso? Pues sabiendo escoger con certeza sus objetivos como deportista profesional y ganando en madurez.

La madurez es, sin duda, una de las características de las personas resilientes, como también lo son la elección correcta de objetivos, la autoestima y el aprendizaje de experiencias pasadas.

Con Rafa Nadal la situación es similar. El tenista de los últimos años, ya más mermado por las lesiones, ha ido seleccionando más los torneos que disputa, cuándo puede forzar más su físico para conseguir resultados y, sobre todo, adquiriendo fortaleza en sus pocas derrotas.

La resiliencia es dar lo mejor de uno mismo y afrontar con ilusión el reto de mejorar cada día. Cuando se está lesionado, ese objetivo debe ser primordial, pues la inactividad solo ha de ser el combustible necesario para volver con más fuerza, más maduro y más inteligente.

Redactora: Sara Dominguez

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