En mis predicciones veía en el argentino un técnico Amarrategui, que prefería echarse atrás a ampliar el marcador. Pero con ésta puesta en escena en el Molinón me calló la boca a mí y a todos los que pensábamos como yo.

Gustavo Siviero llegó del Atlético Baleares para recalar el el Real Murcia y debutar con el club grana en Segunda División.

Gustavo Siviero llegó del Atlético Baleares para recalar el el Real Murcia y debutar con el club grana en Segunda División.

Rectificar es de sabios, dice el refranero español. Pues, aunque es pronto para decirlo, por lo menos en el primer partido de liga fuera de casa Siviero me ha hecho rectificar y tragarme mis palabras. Dije en su momento que Siviero era un entrenador al más puro estilo Cúper, del que fuera segundo muchos años, con poca experiencia en la categoría, o más bien ninguna. Lo calificaba como un entrenador de los de marcar y echarse atrás, y que esto no gustaría en Nueva Condomina. Y además decía que con Lucas Alcaraz, el último ascenso, ya se practicaba este juego y no salió mal del todo, aunque no gusta a la entregada afición murcianista.

 

En el primer partido casi me da la razón. Por las sensaciones de la primera parte todos nos esperábamos un año más de sufrimiento. Los últimos 10 minutos de Nueva Condomina frente al Córdoba no hicieron nada más que crear ilusión. Mostrar la cara que el Real Murcia va a tener este año con jugones en el centro del campo. Y es que cuando pones a los buenos y no escatimas en calidad las cosas suelen salir mejor que al contrario. Siviero se vio obligado por la baja de Acciari a jugar con dos pivotes en el centro, en vez de tres y dos alas muy abiertas uno muy rápido (Nico), otro con un guante en la bota (Emilio) y finalmente, Gustavo Siviero tuvo la valentía de poner dos delanteros juntos. El técnico argentino demostró que Kike y Ruso no son incompatibles. Aunque tras la expulsión Kike, que sólo está para 60 o 75 minutos, por la forma física, ocupó la banda izquierda como ya lo hiciera ante el Córdoba por unos instantes por la lesión de Sutil y hasta la salida de El Ruso García. Hasta Chando tenía otra cara cuando salió en los minutos finales.

 

Todavía dicen por ahí que es un equipo en construcción, que están al 60% de la forma física, que faltan fichajes claves que serán titulares. Pues esas palabras no hacen otra cosa que ilusionar a todos, prensa, afición y al propio club, que hacía mucho tiempo que no tenía un arranque de liga tan productivo e ilusionante. La moral de ganar con 10 en el Molinón y dominar el partido en el 11 para 11, ha dado al Murcia la seguridad de saber que puede pelear por todo este año, pero desde el Orden físico y táctico.

 

No quiero olvidarme en esta editorial del factor negativo que tiene el Real Murcia éste año, que lo tiene. Las tarjetas. Dos partidos, dos expulsiones. Las dos injustas, en la primera el cuero le dio en la mano a Kike, según me comentó Acciari tras el partido, mientras que en la segunda Bilic se deja caer con oficio tras el leve contacto involuntario del defensa murcianista. Pero tirando del refranero español nuevamente, Cría fama y échate a dormir. En el Real Murcia hay este año jugadores con fama de tarjeteros, Acciari (último año con el Elche 13 partidos de titular jugando los 90 minutos 29 en total en liga y 9 tarjetas amarillas. En el 2008 vio 17 tarjetas amarillas. Y en el Real Murcia tiene una media de 3 expulsiones por año) Oscar Sánchez (19 tarjetas Amarillas el año pasado, esto son casi 4 partidos menos). Con la llegada de Catalá y el centro del campo del Molinón no me preocupa tanto, pero hay que tener cuidado.

 

Ilusión, fortaleza, orden defensivo, orgullo, efectividad. Podemos definir el juego del real Murcia y las sensaciones como nos plazca pero una cosa está clara. Este año habrá diversión en Nueva Condomina. Y seguro que habrá abonados de última hora.

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